Mi adiós a Jorge Enrique Adoum (Hijo Pródigo)

Recuerdo perfectamente la primera vez que tuve entre mis manos una obra de Jorge Enrique Adoum: Era una antología poética. Había escuchado mucho del autor, pero en verdad nunca me interesé en leerlo. Mientras tenía en mis manos el libro sentía una ansiedad por hojearlo y lo abrí en el poema Sweet Home, el primero que me acercó hacia Adoum y, más que ello, el primero que me demostró que existe pasión y magia en una poesía que podría parecer tan cotidiana, pero que en realidad se convierte en un juego litarario complejo.

A partir de esta experiencia, casi religiosa por el milagro, (sin ofender el ateísmo de Adoum) empecé a leer toda su poesía, que en cada letra, en cada palabra, me encantaba y me incentivaba a involucrarme en el mundo del verso. Admito que hasta hoy no he leído sus textos en prosa, porque en mi opinión merecen ser leídas con una mayor preparación y conocimiento de mi parte, para poder apreciarlas en toda su magnitud.

Sin embargo, al conocer una parte de su obra, era necesario conocer a Jorge Enrique Adoum, el hombre. En una clase tuve la oportunidad de leer la entrevista hecha por Paola de la Vega a mi escritor favorito  (a estas alturas ya puedo denominarlo así) y me conecté con todas sus vivencias por Ecuador, Francia y China; su ideología alineada con la izquierda y su imaginario literario que rompió esquemas.

Por las casualidades de la vida conocí a su hija Rosángela Adoum, a quien de igual forma admiro mucho. Ella fue  la perspectiva hogareña y más humanas de conocer a Jorge Enrique. Sin duda alguna un padre amoroso, que defendía a capa y espada a sus hijas. Un padre a quien seguir y admirar.

Cuántas cosas se podrían decir acerca de este ícono de la literatura ecuatoriana. No importa que la muerte haya llevado su cuerpo, sí, solo su cuerpo, porque su espíritu está vivo en cada una de las letras que conforman el libro de la vida de un escritor, de un país y de un millón de amantes de la Literatura.

“Hay afuera un día de luz, de humana
paz y de manzanas. Hay canciones y avanza
una multitud que vive y crece. De ella
es el reino del futuro. El que sea digno
ahora merecerá ese día y será amado.
Yo sé qué hora es, cómo me llamo, a dónde
voy lleno de orgullo y de noticias.
Y no estaré mucho tiempo entre vosotros”.

Fugaz Retorno. Notas del Hijo Pródigo. Jorge Enrique Adoum


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Un pensamiento en “Mi adiós a Jorge Enrique Adoum (Hijo Pródigo)

  1. Hola, bueno, la verdad no lo conocía a este autor.
    "Yo sé qué hora es, cómo me llamo, a dónde
    voy lleno de orgullo y de noticias." Me gustó y qué bueno qué es saberlo.

    Saludos desde Argentina, giselle.

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