Cartas que necesito escribir

Antecedentes:

Un mensaje, una llamada o simplemente la telepatía hubieran sido la excusa perfecta para verlo. Pero llamémoslo simplemente casualidad. Porque el azar fue quien me acercó a él, me alejó y nos vuelve a reencontrar.

Si tan solo me hubiese quedado tranquila con la indiferencia que rodeaba lo “nuestro”, pero no, ahí estaba yo, obstinada en por lo menos rescatar una amistad que nunca existió. ¿Y él? ¿Él que hacía? Primero juzgarme por los comentarios de sus amigos, luego buscar pretextos y ahora concederme el beneficio de la duda. Pero nunca, tratar de aclarar los malos entendidos.

Y nunca es tarde… para aclarar. Porque para otras cosas ya pasó el tiempo. Y al igual, nunca hay palabras para explicar los hechos, pero por lo menos lo intentaré.

Al susodicho:

Me miras y evado tu mirada. Te miro y clavas tus pupilas en mis ojos. Hago una mueca, casi como una pícara sonrisa y volteo inmediatamente la cara. No quiero que se cumpla el augurio de muchos “van a terminar vacilando OTRA VEZ”, pero la situación no me favorece: poca luz, música salsa (que sólo me gusta contigo) y tu cuerpo rozando el mío.

Parecería que yo soy la indefensa, mas el indefenso eres tú porque tus creencias se caen ante mis palabras y tu boca tiembla con solo un movimiento de mis labios. ¡No puedo creer que los papeles se han cambiado!

Ahora, ¿toca seguir el guión para llegar al mismo final o vas a improvisar? Eres el chico más predescible, pero te confieso que a veces me da miedo que salgas con algo inesperado. Y si de confesiones se trata, también debería decirte que me moría de ganas por decirte: Bésame, porque para mi mala suerte, cuando estoy contigo padezco de falta de memoria. Por suerte, me armé de valor y cuando nos despedimos recordé que era el plato de primera mesa, pero que se comía después del plato español; que era con quien salías siempre, solo a las  farras; que era a quien llamabas siempre, pero cuando tu mejor amigo o hermano te lo recordaban, y que era la más importante, después de tu familia, tus estudios, tus juegos, tus vaciles y todo lo que quieras todavía agregar.

Y aún así nos preguntamos por qué lo nuestro no funcionó… Ojalá nuestros encuentros fueran como el primero después de terminar, porque así no damos oportunidad a que, por enésima vez, iniciemos lo que tiene un final anunciado.

A mi sister:

Sólo lee. No me digas otra vez que te cae mal, que es tonto, que me ha hecho esto o el otro; todo eso ya lo sé. Lo sé tan bien, que tus palabras me retumbaban en la cabeza cuando él intentaba acercarse a mí y solo eso es lo que impedía caer de nuevo en el error. Sister, me conoces muy bien y por eso a ti no te puedo mentir. No sabes las ganas que tenía de que ese momento fuera real; pasó en verdad, pero fue como un espejismo, como algo que tendría final. Sé que me dirás que es lo mejor y yo lo creo, pero no sabes cuánto me duele el no estar con la persona que quiero y a la vez me alegro de no estar con la persona que no me quiere. ¡Tremenda paradoja de la vida!

Ahora ya no es tan difícil hablar contigo de estas cosas, bueno nunca lo ha sido, pero creo que me entiendes mejor porque (aunque muchos no lo crean) ya superaste 6 meses con alguien. Me sorprendes ja ja… Y deseo con todo el corazón que ese amor dure para siempre y sea lo más lindo en tu vida. Con tu felicidad me das más a mí.

Las cosas pasadas no las puedo cambiar. Las que pasan ahora las trato de manejar, pero las que pasen luego no sé como serán. A veces me asusta que se cumpla esta canción:

O esta:

Sea como sea, tú y yo vamos a estar juntas por siempre. Apoyándonos y queriéndonos mucho.

A mi mejor amiga:

Te juro, te juro que no quise provocarte una úlcera. Simplemente, tú lo sabes: aún no lo supero del todo. Pero alégrate no hice lo que muchos hubieran pensado. Al fin, equilibré mi cabeza con mi corazón y la única persona que ganó fui yo.

Bueno, admito que no debí dirigirle la palabra o, si lo hacía, debí por lo menos reclamarle todas los insultos que te dijo; igual ya no importa, porque nadie nos quita todo lo que nos reímos al leer su mensaje. No lo justifico, pero lo entiendo y si tú lo conocieras como yo, también sabrías que fue su único mecanismo de defensa para respaldar sus falsas convicciones. Lo que ambas sabemos, es que no es una mala persona, simplemente le falta madurar y entender que no es lo mismo decir que actuar, sentir que pensar, besar que amar.

Para que veas, que todo en el mundo tiene una explicación.

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