Historias de mujeres: Amor fugaz

Cuando te veo sin que te des cuenta que te estoy mirando, viene a mi mente el primer instante que te vi, mejor dicho, el primer instante en que entendí que no eras cualquier persona sino quien marcaría un antes y un después en mi vida. También recuerdo el primer momento en que pasaste de ser ese alguien alimentado a base de ilusiones y te convertiste en un ser real: que conversaba, sonreía y sentía lo mismo que yo.

Veo pasar cada uno de nuestros días, desde que te levantas con las justas para ir a trabajar, cuando regresas con cara de cansado, cuando te ríes solito por alguna picardía que te acuerdas y me contagias con tu risa, cuando pones cara de enojado por algún descuido mío, cuando tomas el papel de chico serio que muchas veces me sorprende, cuando te crees el señor superpoderoso y me colmas la paciencia, cuando vienes a contarme algún chisme que “no va salir de los dos”, cuando me das mucha información de tus compañeras de trabajo, de las rusas, de las gringas o de cualquier chica que viste por ahi,  y cada detalle que, aún sin tú saberlo, lo guardo dentro de mí.

Estoy segura que esta experiencia es nueva también para ti y me encanta saber que cometemos errores al improvisar unas tácticas para lograr una convivencia perfecta, que no se va a dar porque adoro que nunca sepamos lo que nos va a salir mal. Es interesante analizar como tus brazos me van a abrazar esta noche, buscando la forma perfecta de protejerme del frío pero sin llegar a sofocarme, o la manera de decirme algo sin que lo tomé como un chiste ni tampoco como una verdad indiscutible.

Todo parecería una historia típica de final feliz…. pero no!!! Llegará el día en que te deje de ver todas las mañanas, en que me duerma sola  y que me tenga que despertar sin perturbar tu sueño. Tanta compatibilidad se convertirá en la desigualdad que marcará el tiempo, la distancia y la cotidianidad que nos espera en nuestra realidad. No habrá un mundo perfecto creado por nuestras ilusiones y ansias de comernos el mundo a besos y ya no podremos olvidar que más allá de nuestro sentir hay alguien.

Y si congelo este momento para la eternidad de los dos, te quedarías a vivir esta locura conmigo?……………

Silencio… silencio…. y más silencio….

– Decías algo?

Uhm, no, sólo mi corazón hablaba en voz alta y tú le acabaste de recordar que la eternidad también puede ser fugaz.


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