Un abrazo para el 2011

En medio de conteos regresivos, uvas y champagne para atraer la buena suerte, abrazos hasta con quienes ni cruzas la palabra y el fuego que quema el muñeco y “todo lo malo” se va otro año. Y cómo pueden faltar las palabras de muchos: “qué rápido se pasó el tiempo”, “otra vez diciembre”, “se nos fue el año”, que  asombrados aún no entienden cómo sus doce meses se convirtieron en escenas que  se pueden resumir en pocos minutos.

Hay años que son indiferentes, unos que quisiéramos que tuvieran 500 días, otros que desearíamos ponerles “repeat” y áquellos que se merecen “delete” hasta de la papelera de reciclaje. Sin embargo, este 2010 fue una mezcla de todos, con días que no cambiaron mi vida, semanas que me transformaron, meses que no quería que terminen y horas que no me hubiera gustado que el reloj las marque.

Pero inevitablemente, pese a mis deseos, el tiempo tiene que transcurrir y pasar tal cómo es, no por el destino o la casualidad, sino por el camino que le tracen mis acciones; aunque, debo admitir que nunca sé a dónde exactamente mi tiempo irá a parar.

Ahora, con el nuevo año, hay una nueva oportunidad para comenzar, como sucede todos los días cuando despertamos, con la diferencia que la noche del 31 de diciembre muere una vivencia en mayor cantidad y asimilamos de mejor manera lo qué ha sido un año más de nuestra vida. Y antes de empezar a escribir en mi nueva página en blanco, quiero despedirme de lo que no quiero volver a vivir y atesorar lo que se puede repetir, obviamente, de una forma distinta.

Adiós a las noches de desvelos por tareas y estudios postergados, a la ansiedad y estrés de finales, a las discusiones que no llegan a ninguna solución, a la mentira, al engaño, sobre todo al autoengaño, a los amores intensos pero no verdaderos, a las confusiones, a los “remembers”, a la impulsividad mal encauzada, a las terceras personas y si es que hay a las cuartas, a las peleas familiares, a los reproches, al olvido, a la cobardía, a la insensibilidad y a ese día en que descubrí que el amor no es solo sentir.

En cambio, quédense los momentos con los compañeros que no veo pero extraño, las sonrisas de aliento, las tardes de plática interminable, los helados que no se derretían fácilmente, la primera vez que vi esos ojos, el primer beso en la piscina, la amistad espontánea, el amor de la familia a la distancia y más aún en la cercanía, las nuevas vivencias, esa misma luna, los paseos imaginarios, la alegría, una noche de julio, otra noche de julio y la mejor noche de julio y de mi vida, el cariño inocente de un niño, las locuras que tienen lindas consecuencias, la racionalidad, la ilusión verdadera, ese encuentro inesperado, el anhelo de volver a verlo, el desengaño que abre los ojos y un mensaje que aún no he borrado.

Aaah también un abrazo cálido, pero no cuenta porque fue a inicios de este año y para ser sincera ha sido lo mejor del 2011, ¡lástima que sólo ha pasado un día! y aún hay 364 más oportunidades para arrebatarle la primicia a tu abrazo, ese abrazo, aquel abrazo… mmm no recuerdo bien si nos abrazamos.

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3 pensamientos en “Un abrazo para el 2011

  1. Pingback: Gracias 2011 « Didis vie desde mi inexistencia

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