Amigos con derecho: Juntos sin compromiso

El otro día leí una publicación acerca de las relaciones de amigos con derechos en donde, el escritor destacaba como característica principal la libertad para no adquirir compromisos. Se accede principalmente a formar parte de estas relaciones por el temor a no ser lastimados, demostrar la igualdad de géneros o simplemente pasar un buen momento.

Si partimos superficialmente de estos tres puntos, una relación de amigos con derecho no tendría nada de malo; sin embargo, al poner en juego actitudes, deseos y sensaciones, poco a poco, se están arriesgando sentimientos que pueden ser de cariño y, en el peor de casos, de amor.

Si se quería evitar salir lastimados, la cura resultaría ser peor que la enfermedad; si se quería demostrar igualdades que tienen hombres y mujeres en el plano de amor, se determinaría que ambos son propensos a enamorarse; y qué decir de los buenos momentos que pueden llegar a pasar constantemente la línea de la pasión y del amor.

Pero lo que más preocupa en cualquiera de los casos, es la falta de compromiso que las personas demuestran, lo que imposibilita admitir o luchar por un sentimiento. Si desde un inicio se tenían las reglas claras para entablar una relación abierta, pero con el paso del tiempo los sentimientos se fueron de las manos, es muy probable que por la ausencia de un compromiso se tomé a la ligera decisiones importantes, en este caso, confesar los sentimientos.

Es muy notorio el cambio que actualmente las personas demuestran en cuestiones de sentimientos. Ya no es necesario hablar de tener una relación, en la mayoría de ocasiones se asume que se tiene una; los detalles han quedado en un segundo plano e, incluso, el contacto físico se ha perdido por el uso de nuevas tecnologías. Todo ello ha contribuido a trivializar las relaciones interpersonales.

En muchos casos, una palabra o un papel no son garantías para cumplir un compromiso, aunque la sociedad nos exija que deba ser así. Cada persona es libre de decidir qué tipo de relación amorosa quiere vivir; no importa que sea formal o abierta, incluso que no tenga nombre, lo que cuenta es que sepa lo que quiere de ella, que dé lo mejor de sí y se enriquezca en el proceso. Tal vez, el mencionar la palabra compromiso causa miedo, pero es simplemente aceptar y asumir los deseos y acciones que traerán bienestar y estabilidad a nuestra vida.

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2 pensamientos en “Amigos con derecho: Juntos sin compromiso

  1. en realidad más que la palabra “Compromiso” el significado que hoy por hoy se le ha dado, mas negativo que positivo porsupuesto, tiene que ser urgentemente reprogramado.. y es que deberiamos empezar a tomar en cuenta a la palabra mas de fondo que de forma porque sino en serio relaciones con un gran potencial se seguirán viendo afectadas…y yo lo he vivido ya en carne propia y si que es terrible.. lo importante como lo dices es el hecho de ponerse de acuerdo con un método para que la pareja sienta un deseo común de felicidad y bienestar mutuo… 🙂

    • Tienes mucha razón en tu planteamiento de fondo. Sin embargo, creo que más que a la palabra, independientemente que se la tome en un ámbito positivo o negativo, se debe considerar qué tipo de relación se desea tener, si esa persona está dispuesta a verla de la misma forma y cuál es el objetivo de la misma.
      Gracias por tu comentario.

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