En primer lugar

Hace algún tiempo escribí un post acerca de los celos de pareja y confieso que para sucederme por primera vez,  esa sensación fue una de las peores que sentí en mi vida;  sin embargo, hace poco me di cuenta que hay otro tipo de celos que te duelen más.

Recuerdo que cuando estaba en el colegio con mis amigas prometimos que nunca íbamos a pelear por un chico y que nunca un hombre iba a estar por encima de nuestra amistad. Durante casi 5 años juntas, hemos cumplido nuestras promesas, pese a que por ahí nos ha gustado la misma persona e, incluso, nos hemos alejado un tiempo por estar con nuestros novios o las nuevas amistades; pero nunca he sido una amiga celosa, porque todos a lo largo de nuestra vida conocemos muchas personas y somos libres de invertir nuestro tiempo con quienes queramos. En realidad, todo eso no me afectaba porque, al fin y al cabo, terminaba viendo a mis amigas y compartiendo tiempo con ellas.

Hace una semana, tenía que verme con una de mis mejores amigas porque quedó en acompañarme en una de esas salidas que son “only girls” pero que no puedes ir con cualquier amiga. Me timbró y me dijo que iba a dejarle unos papeles a su novio y luego nos veríamos; como faltaba pocos minutos para la hora acordada, le llamé y ella me respondió que se iba a quedar con él. No me enojé y le contesté que no había ningún problema, después de todo, era la primera vez que ocurría. Un par de horas después me volvió a llamar (seguro ya no estaba con el susodicho) y quería verme, pero yo estaba en mi casa y ella quedó en devolverme la llamada, que nunca llegó.

Pasaron varios días, sin saber de ella para planear algo juntas, porque era típico de nosotras vernos por lo menos una vez a la semana y ya la extrañaba. Pero me aguanté las ganas de escribirle o llamarle, porque era yo la que siempre hacía eso, para ver si existía interés de su parte. A la semana hablamos y le invité a una reunión en mi casa, ella me contó una plan para salir en la noche y aunque esa no era mi idea, la hubiera aceptado, digámoslo así, con tal de vernos. Durante los días que restaron no hablamos y nunca se concretó el nuevo encuentro.

No sé si me acostumbré a nuestras salidas, si tenía celos de que ahora pase más tiempo con su novio o simplemente que siempre terminaba siendo la que da más y comprende todo; lo único que tenía claro es que no me gustaba estar en segundo lugar.  Entiendo que cada uno tiene sus ocupaciones, incluso, yo no sé cuantas veces he dejado de lado a quienes quiero, por cumplir mis actividades; pero eso no significa que los olvide y era así como me sentía en ese momento.

Justo antes de acabar de escribir este post, sonó el teléfono y volví a creer en la telepatía. Mi amiga me explicó que no pudo venir, pero tampoco podía salir como quería. En ese momento no importaban sus explicaciones, sólo quería sentir que me habló porque me tiene cariño, porque somos amigas, porque hemos superado tiempos y distancias, porque ni una nueva amistad ni un hombre pueden borrar los momentos compartidos. Quería saber que ella, más que una amiga, es una hermana, porque  a veces con una sola palabra o un solo detalle puede devolverme mi primer lugar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s