De amor y de casualidad

Hoy hace tres semanas descubrí que venías en camino. La verdad te esperaba, no sabes cuánto te esperaba, pero no creí que ese anhelo llegaría tan pronto. Me cogiste un poco desprevenida y asustada. Así es el milagro de la vida.

Cuando recibí “la carta” de tu llegada estaba escéptica y cuando vi la respuesta positiva, algo se estremeció en mí. Lloré de emoción, temor y nostalgia, tenía una confusión de sentimientos, pero al final siempre me hiciste muy feliz.

No sabía como decirle a tu papá de tu llegada, siempre se me ocurría algo y ese día no tenía alguna idea. Tan solo pude mostrarle tu carta, la leyó y no lo podía creer. De un minuto a otro, nos cambiaste la vida para bien.

Todavía no nos acostumbramos a la idea de que estás aquí junto a nosotros, aunque no te veamos. Tenemos muchas dudas y muchos asuntos por resolver, pero tú día a día nos impulsas a salir adelante.

No importa si nosotros te llamamos, si tu viniste porque tenías que venir, lo único certero es que eres la mezcla perfecta de AMOR Y CASUALIDAD.

Confía en mí

Cierra los ojos y vamos, confía en mí. Sé que el camino que he trazado es sinuoso, pero junto a ti sé que lo puedo corregir. Mira mis ojos y encuentra ese brillo que te daba bienestar y tranquilidad. Está ahí, solo necesita que no lo dejes apagar. Toma mi mano, escucha que  te amo y confía en mí, solo hazlo.

Dame la oportunidad de  demostrarte que lo nuestro es verdadero, que no existe ningún obstáculo para poder avanzar, que tú eres mi inspiración y que si te tengo, todo lo puedo lograr. Confía en mí y en lo que construimos dia a día. No podemos cambiar las cosas de un rato para otro, pero podemos hacerlo poco a poco. Si estamos juntos, no existirá nada que nos pueda derrotar.

Dime que me amas y dame la certeza de que estoy haciendo lo correcto. No seas tan duro conmigo. A veces me pierdo en la frivolidad del mundo, pero no quiero estar ahí, quiero ir contigo. Así como puedes confiar en mí, yo confío y creo en ti. Decidí estar contigo y amarte para siempre, así que lo haré.

Confía en mí y seamos siempre felices.

La desempleada más feliz

En pocos días seré la desempleada más feliz del mundo. Sí, perderé un trabajo, pero conservaré mi dignidad, mis principios y sobre todo el espíritu periodístico por el que un día decidí seguir esta carrera. Más allá de los conflictos institucionales de mi actual empleo, había algo más que me deprimía/oprimía y cada día me hacía repensar lo que estaba haciendo.

Bien cuestionaba el escritor Charles Bukowski ¿cómo puede un ser humano disfrutar que un reloj lo despierte a las 5:30 am para brincar de la cama, sentarse en el excusado, bañarse y vestirse, comer a la fuerza, cepillarse los dientes y cabello y encima luchar con el tráfico para llegar a un lugar donde usted, esencialmente, hace montañas de dinero para alguien más y encima si le pregunta, debe mostrarse agradecido por tener la oportunidad de hacer eso? Pero yo un día dije: Ya NO.

Un día simplemente me cansé de la prepotencia del que piensa que porque tiene dinero, como dicen acá, “habla como le de la gana”. Me cansé de ver los rostros frustrados de quienes no hacen nada por cambiar el panorama. Me cansé de soportar el individualismo en una profesión que requiere trabajo en equipo; simplemente, me cansé de ser quien no soy.

Y no importa que me sume a la terrible lista de desempleados en el mundo. Mi mamá siempre me dijo mientras tengas tu cerebro y dos manos para trabajar, nunca te faltará nada. Debo admitir que es así. No cuestiono a mi anterior vida laboral nada; es más, le agradezco por las enseñanzas en mi vida personal y profesional. A los amigos, a esos verdaderos, les apoyo en su lucha por querer un mundo mejor. Y a mi “jefa” no puedo decirle más nada, pues no lo entendería….

Ella piensa que el pobre (infeliz) soy yo

¿Soltera/o o con pareja? El amor es genial

Amar es una ciencia compleja, pero hay que empezar por la ciencia in situ, por descubrirnos como seres llenos de amor y dispuestos a amarnos. Solo de esa forma podemos sentir algo puro por otro ser humano y descubrir que ese sentimiento te cambia la vida, te permite soñar despierta y hace que florezca lo mejor de ti.

Mi historial amoroso ha tenido sus lados muy buenos, que hasta ahora los tengo como gratos recuerdos; pero, también ha tenido sus lados menos favorables, que en algunas ocasiones fueron resultado de mi imprudencia al momento de amar.  Sin embargo, cada día es una oportunidad para reivindicar (te) (nos) y no desanimarnos en la búsqueda del amor, ya sea del propio o el de pareja. No es fácil darte la oportunidad de amar, sin amarte primero, sin darte cuenta cuáles son tus defectos, tus virtudes y lo que quieres demostrar. No es fácil admitir que te amas lo suficiente como para estar feliz solo o que, por el contrario, tu amor está hecho para ser vivido con alguien más.

Nuestro pensamiento y evolución sentimental ya no encaja en una sociedad basada en conceptos preestablecidos como aquel que es una obligación tener novio, casarte y formar una familia. Nuestra esencia humana está condicionada simplemente a alcanzar la plenitud y felicidad y ¡quién mejor que uno mismo para saber cuál es el camino para llegar a ello!

Así que basta de complejos y de ideas erróneas. Sal al mundo, enfréntalo con tu mejor sonrisa, demuéstrale que estás bien contigo mismo y que no necesitas de nadie más para llegar lejos y, si buscas a alguien para forjar ese camino, actúa de la misma forma porque solo la seguridad, confianza y amor propio atraerán personas con esas mismas cualidades.

¿Soltera/o o con pareja? ¡No importa! Todos nacimos para ser felices, alcanzar nuestros sueños y nunca dejar de amar.

Comienza algo nuevo

Cada día nos proponemos empezar algo nuevo o, por lo menos, mejorar lo que continuamente hacemos. Es más, hay una planteamiento que afirma que cada dos horas debemos hacer un revisión de nuestras acciones para saber si estamos haciendo lo correcto y encaminándonos a nuestros objetivos.

Muchas veces me he propuesto emprender nuevas acciones y, felizmente lo he conseguido. Pero hoy me propongo comenzar algo verdaderamente nuevo y que vale la pena. Alguien me dijo: Nunca se te presentarán oportunidades que tú no puedas aprovechar y los grandes retos exigen sacrificios, pero no están hechos para cualquiera. Solo quienes tienen la valentía se arriesgan.

Y hoy me arriesgo a recorrer ese nuevo camino y no tengo miedos ni inseguridades porque tengo claro hacia dónde quiero ir. No sé que ventajas o amenazas se presenten en este recorrido, pero lo que sé a ciencia cierta es que el paisaje será más ameno si lo visualizo contigo a mi lado porque ahora Didis vie est aussi ton vie.

Contando a mis ex

Si pienso en ellos cuantitativamente, habría una larga lista, además de una clasificación y jerarquización, ya que siempre hay quienes han sido más importantes que otros. Por ello, creo que sería mejor considerarlos cualitativamente, porque estoy segura que algo me enseñaron…

Casi 8 meses de espera, largas a las situaciones, palabras con rodeos; seguro a eso se debe mi paciencia cuando sé que viene algo que vale la pena e impaciencia por dejar lo que no me interesa.

Sin ver hacía que creyera, con hechos lo reafirmaba y luego solo tenía que seguir el sentimiento; esas son las causas de confianza en lo que no veo, pero siento y mi desconfianza en todo lo insensible.

Una acción vale más que mil palabras, algo hecho con las propias manos significa más que un regalo comprado, un pequeño detalle llega más que un gran obsequio; por eso soy una detallista que de la nada construye un pequeño universo o lo destruye ante la indiferencia.

Si hay alguna forma de herir de frente, esa es con la verdad; nunca hay que desistir de la lucha; las  historias que se hicieron para ser inmortalizadas no tienen final; pequeños aprendizajes que me hicieron fuerte, luchadora y, sobre todo, con más ganas de amar.

Seguro ellos también aprendieron algo de mí, así como yo llevo sus enseñanzas, pero ahora las aplico a mi manera y con alguien que simplemente me enseña a ser feliz.

Todas las anteriores

Hoy me pregunté cómo me siento y no encontraba respuesta.

Necesitaba determinar, de forma analítica, las características de mi estado de ánimo:

A) Mira una película de acción, escucha una cancion de reggaetón o percibe la minima situacion y se pone sensible?
B) Un murmullo, un ligero roce, un leve viento le parecen cosas irritables?
C) Siente cansancio y/o debilitamiento fisico?
D) Tiene largos periodos de abstraccion y desconcentracion?
E) Todas las anteriores
F)…

Esa, la E, esa creo que es. En una sola palabra podría definirse como emotividad y si es negativa, como tristeza.

Pero el punto de saber como nos sentimos es vivirlo y en el caso de los sentimientos negativos, superarlos y evitarlos en lo posible.

Y si dejo atrás la tristeza, ahora quiero:

A) Abrir mis ojos, respirar profundamente y saber que cada día es una nueva oportunidad?
B) Sonreír por cada rayo de sol, por las gotas de lluvia, hasta por lo que mis ojos quieren ver pero no alcanzan en el horizonte?
C) Llorar de alegría o emoción, sin que las lágrimas se sientan?
D) Tener presente a las personas que me impulsan, luchar por los ideales y tener una nueva ilusion?
E) Lanzar las promesas al cielo y anclarlas con actos en la tierra?

Definitivamente quiero todas las anteriores, porque no hay nada como ser FELIZ y transmitirlo a los demás.

Publicado con WordPress para BlackBerry.

Amor de lejos, felices los…

En un inicio era amor de pendejos, luego eran felices los cuatro y ¿ahora?

Este tipo de relaciones tienen un gran factor para sobrellevar: la distancia. Sin embargo, los que se ausentaban, los que se quedaban como “novios de pueblo” o simplemente quienes no se lo tomaban en serio, encontraron en esta situación la excusa perfecta para engañar a sus parejas.

Algunas personas que han mantenido una relación a distancia por varias semanas, meses o años afirman que no supieron cómo manejarla, puesto que no le dedicaban el mismo tiempo que antes y les incomodaba la falta de contacto físico; es por ello, que engañaron a sus parejas o descubrieron que éstas les fueron infieles. Cuando en una relación a distancia disminuye la constancia, atención y principalmente el amor, se puede generar una atmósfera de celos e inseguridad, que lentamente van desgastando la relación y da apertura a que una de las partes, o ambas, se interesen por salir con otras personas.

Quienes terminaron con sus parejas creen que si una relación no es sólida puede debilitarse aún más con la distancia y el tiempo. Lo que destacan como aspectos primordiales para un rompimiento son la mentira y el engaño: “Si mi novio me decía que estaba con alguien más en USA, lo hubiera entendido e, incluso, hubiera regresado con él cuando estuviera aquí (Ecuador); sin embargo, me molestó que hubiera estado con las dos al mismo tiempo y fingiera que no pasó nada cuando volvió”, cuenta Sandra. De igual manera, Sebastían se sintió decepcionado porque lo engañaron y luego lo dejaron “Me hubiera dicho directamente… no hubiera perdido tiempo esperándola. Días antes que regrese vi en su FB fotos con su nuevo novio y cuando vino me dijo que porqué la buscaba si ya no éramos nada”.

Es por eso, que si a mí me hablaban de amor de lejos les respondía con alguna de las frases de la primera línea, hasta que descubrí que la vida no siempre te lleva por los caminos establecidos. Los límites y las distancias en una relación amorosa los ponemos nosotros y no sólo implican lo físico: puedes verte con alguien todos los días, pero puedes sentirte incompleto. Es sorprendente cómo miles de kilómetros se vuelven nada cuando esa persona te escribe por MSN, cuando escuchas su voz por teléfono, cuando paseas con la imaginación, cuando improvisas actividades en conjunto y sientes que está cerquita, a tu lado. Mi amiga que tiene su novio en Colombia me comentó que lo mejor son los reencuentros, porque vives cada día con mayor intensidad y no quisieras que el tiempo se termine.

A menudo es como vivir en un sueño que no es tan sencillo, porque hay que  lidiar constantemente con ese sentimiento de extrañar y querer ver, compartir y estar con esa persona; sin embargo, los esfuerzos valen la pena cuando llega el día en que lo vuelves a encontrar. Para que este tipo de relaciones tengan éxito deben basarse en la confianza, el respeto, no caer en la rutina, luchar por mantener viva la llama del amor, en sí, llevarse dentro el uno al otro.  Alguien me dijo: “Las grandes pruebas se presentan para quienes puedan superarlas y son pocos los que aceptan el reto”; es por ello, que en estas relaciones habrán más momentos de nostalgia, confusión, de “dejarse llevar” por lo efímero, etc., pero si el sentimiento es verdadero y uno se esfuerza por conservarlo, no desaparecerá fácilmente.

Para algunos, la lejanía y el tiempo son una oportunidad para caer en la tentación; para otros, pruebas para engrandecer el amor y demostrar que pueden superar cualquier obstáculo y para mí es trazar un camino distinto hacia la felicidad porque, de lejos o de cerca: amor,  felices los dos. 

¡Desenamórate!… esto es amor

Si un día te duermes con la persona más tierna, comprensiva y amorosa que has conocido y al otro te despiertas a lado de quien roncó toda la noche, te quitó espacio en la cama y te puso de mal humor…  ¡Desenamórate! porque, pese a ello, te alegrarás de verla todas las mañanas, de decirle “buenos días” y darle un beso de desayuno.

Si un día ves que el cielo ya no tiene color rosa, si caminas por las calles y todas ya te parecen iguales y si te dan ganas de hacer locuras… ¡Desenamórate! porque, si estás con esa persona, verás el cielo multicolor, unas veces más claro, otras más oscuro; recorrerás las mismas calles con un toque de compañía y las locuras ahora tendrán una razón.

Si un día las mariposas en tu estómago no aletean, si el estremecimiento en el corazón ya no es frecuente y si científicamente ya no pueden culpar a las endorfinas…  ¡Desenamórate! que esa química que se siente en el alma sólo trae más felicidad.

Si un día te ríes por la fantasía y la realidad, si vuelas alto pero cerca de lo que quieres y si sueñas en partida doble… ¡Desengáñate! que esa persona te trasladará al mundo real y, a la vez, recorrerán el camino hacia sus sueños.

Si un día sientes que esa persona ama tus virtudes, acepta tus defectos, conoce tus sentimientos y pensamientos y si puedes compartirle tus secretos… ¡Desenamórate! porque esa persona habrá llegado a lo más profundo de tu ser y  se impulsarán a seguir creciendo.

Si un día descubres que tu relación tiene aspectos buenos y malos, que la persona de la cual estás enamorada no es perfecta, que el sentimiento implicará una ardua lucha y  te sientes feliz de saberlo…

¡Desenamórate!… esto es amor.

y si es amor, comeremos en la misma mesa  
y si es amor, lo que nunca compartimos,  
las vidas que no vivimos juntos, las miradas que esquivamos,  
las mentiras que dañaron, 
nada nos importará si es amor…

Risas enfrascadas

La extrema seriedad es algo que no va conmigo; es más, puedo asegurar que la mayor parte de mi día se va entre sonrisas, con cercanos y desconocidos. Sin embargo, algún tiempo tuve que contener mi alegría e, incluso, disfrazarla por indiferencia y rencor. Tal vez no la sentía o alguien se empeñó en transformarla. Quizás ya no teníamos motivos o, simplemente, ya no quería reír contigo porque la felicidad que me ofrecías ya no me sabía igual.

No puedo negar que extrañaba reír por tus comentarios fuera de lugar y muy detallados, que me gustaba verte reír a causa de la forma en que yo desviaba el tema y lanzaba ideas jocosas sin pensar que a veces no tenían sentido; pero, principalmente me hacía falta que me contagiaras con tu peculiar risa y que no existieran razones específicas para dibujar una sonrisa en nuestro rostro.

Pasé mucho tiempo teniendo todo ello como un hermoso recuerdo y la añoranza de que algún día se volviera a repetir. Mientras tanto, reuní todas las fotografías y las guardé en una caja que no me acuerdo donde la puse; encontré todas las cartas jamás entregadas y las guardé en un sobre para que te lleguen algún día, aunque sea anacrónico; saqué  de mi maleta una gorra, aquella que dabas por perdida, y la colgué junto con los gorros que me gustan, pero que nunca suelo usar; ¿y las risas?, de ellas fue más difícil deshacerme, lo único que se me ocurrió fue meterlas en un frasco, por si algún día querías volverlas a vivir.

Cuando menos lo esperaba llegó el día y me di cuenta que no aseguré con fuerza la tapa. De una conversación cualquiera, sin pensarlo, ya nos estábamos riendo. Pensé que sería como antes, pero fue mejor. Ahora ya no habían razones para quedar bien, poses para sorprender, ni intenciones ocultas de algo más. Al fin, me animé a verte y tratarte por lo que eres y no por lo que yo alguna vez esperé de ti.

Ahora podemos vaciar el frasco para que las risas sigan su curso normal. Ya tenemos un nuevo motivo: ser felices por la amistad, pues tu risa y la mía son las que hacen que el mundo no sea igual.