Quiero hacerte un regalo

Me preguntaba qué puedo regalarte que te haga falta, que te guste o que no te hayan dado antes, tal vez algún regalo que siempre esperaste.

Y no es cuestión de comprarte algo porque lo que tú te merece, no lo venden en las tiendas y además yo no podría entregártelo.

Me preguntaba qué puedo regalarte y se me venían mil ideas a la cabeza: unas eran más disparatadas de lo común, otras no estaban al alcance de mis manos; pero las más importantes, por suerte, estaban en algún lado de mi imaginación.

Y no es cuestión de hacerte una carta con una frase común porque lo que tú te mereces no cabe en palabras y además no estaría yo para pronunciarlas

Me preguntaba qué puedo regalarte, que haga que me recuerdes por un instante… todos los días… el resto de tu vida.

Entonces recordé que te gusta la Luna, la misma de tu cielo y el mío, que esta noche brilla sólo para ti. También están las estrellas; esa que resplandece con fuerza, te la puedes guardar en algún bolsillo del alma para cuando quieras pensar en mí. Si el mapa no puede unir nuestros mundos, te entrego una misma ciudad iluminada, para desvanecer las distancias. Y  te ofrezco todo el cielo para pegar post-its que contengan una poesía, la cual resuma nuestros sueños y el amor.

Eres lo que no cabe 

en arenas ni mares,

solo en deseos a la luna 

de una mágica noche. 

Allá hay un largo camino

lejos de las distancias,

empaca tus sueños,

y deja lugar para los míos.

Sentémonos en la cima

donde no llega el frío,

bajo aquellas alas

que completan lo divino.

Tus ojos ahora brillan 

como la ciudad iluminada,

tu cuerpo es el cielo

y yo quiero tu infinito.

Acurrúcate a mi lado

y te cuento mil historias, 

mientras usas besos

para pintar constelaciones.

Ahora sólo volemos alto

hasta la corona de estrellas 

donde nadie nos vea

o tan sólo la Virgen alada.

Y si una estatua no nos mira,

me quedo a tus espaldas

para llenarla de caricias

y abrazarla cada mañana. 

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Al mismo lugar

‎- Dame tu mano
– Toma, pero ¿a dónde vamos?
– A SER FELICES ♥

Un día me iré contigo o tú te irás conmigo ¡cómo sea! Nos iremos juntos…

A un lugar donde nadie le diga “aquí” o “allá”, sólo será “Nuestro Lugar”. No tendrá fronteras, ni estará dividido; cuando lo veamos, nuestra vista sólo alcanzará al horizonte. No habrán relojes, ni gps, porque no necesitaremos conocer la hora y, quienes nos busquen, sabrán cómo llegar.

A un lugar que tenga grandes peñascos desde donde se pueda gritar de emoción y escuchar a lo lejos un eco; también con valles de un profundo silencio, para oír el paso del aire sobre nuestros rostros y los sonidos de nuestras respiraciones y, por supuesto, que transforme cualquier prado en el lugar perfecto para recostarnos y ver las formas de las nubes en el día y las constelaciones en la noche.

A nuestro lugar, que no es perfecto ni exento del mundo. En ciertas partes hay altas montañas y en otras cálidas playas; en unas, frondosos bosques y en otras inmensos desiertos. En alguna cabaña podemos ver pasar las cuatro estaciones, dependiendo de nuestro estado de ánimo; pero los días de  verano con la garúa serán más.

Y un día, con los últimos rayos del sol, caminaremos hasta que aparezca el resplandor de la Luna. Seguramente me preguntarás a dónde nos vamos y me quedaré un rato pensando la respuesta, porque no he podido ubicar el lugar en el mapa; aún sin saber el sitio específico, seguiremos caminando. Un día me iré contigo o tú te irás conmigo,  nos iremos juntos al mismo lugar… donde reírnos del amor.

Hoy me propuse

Hoy me propuse despertarme temprano, debo confesar que alguien me ayudó, pero logré ver cómo el cielo de a poco se aclaraba y, aunque tenía pereza, hice mi mayor esfuerzo para levantarme y no dejar que mi vida se vaya en horas que duermo, pero que no me acercan a mis verdaderos sueños.

Hoy me propuse descubrir un talento y restar una falencia. Me levanté y la primera sonrisa que recibí fue la reflejada en el espejo, me puse mis zapatos preferidos y caminé con paso firme. Hoy quise hacer lo que me gusta, por el simple hecho de hacerlo.

Hoy me propuse recordar el pasado, pero sólo lo bueno, lo que vale la pena revivir. En mis recuerdos aparecieron risas, travesuras, complicidades, regalos; todos ellos con un rostro dibujado. En FB creo que tengo como 500 “amigos”, de los cuales más de la mitad son sólo conocidos o entes de interés;  de los restantes, la mayoría son amigos que ya no veo y los que quedan reciben mis likes y, a veces, comentarios por alguna actualización. Hoy me propuse darle buen uso a la tecnología y con un comentario, por lo menos, hacerlos felices.

Hoy me propuse obrar lo que predico y llamar a las cosas por su nombre. También tener como armas: el diálogo, la confianza y el cariño para defender mis ideales, las personas que quiero, los sentimientos que valen la pena y las cosas que la fuerza ni el dinero jamás podrán alcanzar.

Hoy me propuse romper con mis esquemas. Miré muy dentro de mí y encontré esa locura que se unió a la tuya para llevarnos sin rumbo fijo por los caminos del amor. Hoy volví a llamarte novio, no por darte un título o encasillarte (no lo necesitas), sino para contarte que eres parte importante de mi vida, que provocas algo más intenso y darte la primicia de ser llamado así. Hoy tan sólo me propuse, tal cual soy, quererte tal y como eres.

Hoy me propuse recoger la toalla que alguna vez dejé caer para rendirme y la amarré bien fuerte en mis ganas de seguir, porque hoy es un buen momento para decir te perdono (aunque piensen que no me han herido), te acompaño (por si alguien se siente solo), te quiero (para ofrecer cariño) y te adoro (porque no puedo evitar sentirlo).

Hoy es un buen día para cambiar el mundo, empezando por mí.

Deseos a la Luna

No hace falta que sea noche de luna llena, nueva, cuarto menguante o creciente. Basta con saber que es la misma luna que me cubre en la línea equinoccial y la que tú miras un poco más al sur.

Esa misma luna que a diario inspira poemas, canciones, deseos o simplemente se deja contemplar y nos envuelve con su belleza, como en las noches que es suficiente apoyarse en tu hombro, alzar los ojos al cielo y anhelar algo con todas nuestra fuerzas para que algún día se haga realidad.

El cielo se despeja, el viento sopla un poco más fuerte y se escucha los versos de alguna de nuestras canciones. -¿Lo diré fuerte? -Sí, no hay nadie más.

Estamos sentados al pie de la Virgen, miras las luces de la ciudad y luego me quedas viendo: Deseo encontrar tus ojos en frente mío cada amanecer.

Si quieres compartir tus amaneceres conmigo, lo justo es compartir mis anocheceres: Deseo abrazarte cada noche antes de dormir.

El silencio nos rodea, seguro estás pensando en el siguiente: Deseo… (redoble de tambores) caminar a tu lado hasta que se gasten las suelas de los zapatos. El frío aumenta y me acerco más a ti. De repente quisiera que llueva y, si así pasara, deseo dar vueltas bajo la lluvia.

Te emociona la idea de la lluvia y me dices que deseas descubrir un reto nuevo cada día a mi lado y yo te respondo que deseo siempre escuchar las cosas geniales que dices y con nuestras ideas seguir alcanzando nuestros sueños.

Tal vez lo único que queremos es quedarnos para siempre prendados de la luna y vivir cada día soñando, sintiendo como todo lo nuestro es tan real, tan verdad… ¡Tan lunático!

Francel Gallardo, fotógrafo

¡Desenamórate!… esto es amor

Si un día te duermes con la persona más tierna, comprensiva y amorosa que has conocido y al otro te despiertas a lado de quien roncó toda la noche, te quitó espacio en la cama y te puso de mal humor…  ¡Desenamórate! porque, pese a ello, te alegrarás de verla todas las mañanas, de decirle “buenos días” y darle un beso de desayuno.

Si un día ves que el cielo ya no tiene color rosa, si caminas por las calles y todas ya te parecen iguales y si te dan ganas de hacer locuras… ¡Desenamórate! porque, si estás con esa persona, verás el cielo multicolor, unas veces más claro, otras más oscuro; recorrerás las mismas calles con un toque de compañía y las locuras ahora tendrán una razón.

Si un día las mariposas en tu estómago no aletean, si el estremecimiento en el corazón ya no es frecuente y si científicamente ya no pueden culpar a las endorfinas…  ¡Desenamórate! que esa química que se siente en el alma sólo trae más felicidad.

Si un día te ríes por la fantasía y la realidad, si vuelas alto pero cerca de lo que quieres y si sueñas en partida doble… ¡Desengáñate! que esa persona te trasladará al mundo real y, a la vez, recorrerán el camino hacia sus sueños.

Si un día sientes que esa persona ama tus virtudes, acepta tus defectos, conoce tus sentimientos y pensamientos y si puedes compartirle tus secretos… ¡Desenamórate! porque esa persona habrá llegado a lo más profundo de tu ser y  se impulsarán a seguir creciendo.

Si un día descubres que tu relación tiene aspectos buenos y malos, que la persona de la cual estás enamorada no es perfecta, que el sentimiento implicará una ardua lucha y  te sientes feliz de saberlo…

¡Desenamórate!… esto es amor.

y si es amor, comeremos en la misma mesa  
y si es amor, lo que nunca compartimos,  
las vidas que no vivimos juntos, las miradas que esquivamos,  
las mentiras que dañaron, 
nada nos importará si es amor…

Te soñé y no dormía

Hoy tuve un gran sueño y no estaba dormida. Cerré los ojos y lo primero que vi, fue esa silueta tan familiar; poco a poco, divisé tu ceño fruncido, la mueca de tu boca y la singularidad de tu cabello alborotado. Soñé con ese encuentro, que a veces de tanto imaginarlo, me parece que ya es real.

No dormía y tampoco estaba junto a ti, pero sentía tu respiración en mi oreja y hasta ya imaginaba tu voz, tus gestos y la forma en que tendrías un cigarrillo entre tus dedos. Visualicé la forma en que estarías esperando, un poco con nervios, otro tanto con expectativa, de todas formas con emoción.

Lo que me costó trabajo fue pensar en tu mirada, porque en mi sueño, tus ojos ya no tenían el mismo brillo, ya no veían más allá de lo exterior y tenía la impresión de que no me verían de igual forma o, mejor dicho, tal y como siempre he querido.

Te aseguro que no es sólo mi impresión; yo lo llamaría presentimiento, así tal cual, sentir algo antes de que suceda. Y a la distancia y a destiempo,  yo ya siento tu cercanía, tu amistad y también, aunque no quiera, siento miedo por lo que está más allá de nuestras manos.

Quizás tengo que cerrar los ojos para presentir que no hay obstáculos que no podamos vencer, que no hay problemas sin solución y que simplemente la magia que existe siempre se conservará. Tal vez, sólo tengo que cerrar los ojos para poder verte siempre que quiera, para escucharte, congelar el momento y que tú presientas que no hay necesidad de transformar este sueño en realidad y que me susurres: soñemos juntos.

Cuando tú quieres, ya no

Me parece como si hubiera sido ayer la primera vez que vacilé, me lo rumbeé, tuve un free, la cascarita al aire, el chascarrillo mañanero, o como se quiera denominarlo; y no puedo creer que gran parte de ese tiempo se me haya pasado en relaciones pasajeras. No por el hecho de que no aportaron en mi vida (por el contrario, me permitieron entender más sobre el comportamiento masculino, las relaciones de pareja y, en sí, de mí y el amor); sino porque no me tomé en serio esa etapa o, cuando quise hacerlo, los demás no creyeron que fuera verdad.

En la época en que empecé a “ampliar mis horizontes”, es decir, cuando inicié la universidad y conocí muchas personas, no me parecía importante amarrarme sólo con un chico (decisión tomada después de un broke up); tampoco es que me amarré con algunos al mismo tiempo, pero sí opté por salir con varios, lo malo fue que tenían un patrón común y sabía que no llegaría a nada, digámoslo, formal. Al inicio me gustaba esa emoción de lo incierto, esa sensación de estar con alguien pero sin tener que darle explicaciones, de saber que es pero no a la vez y tantas cosas que te produce este tipo de relación. En ocasiones anteriores he compartido mi punto de vista sobre este tema, pero hay un momento en que lo inseguro, lo inestable, lo inexistente pierde su chiste; como todo, esto también tiene su fin.

Muchas veces no me arriesgué a lo serio por temor a salir lastimada, veía como muchas personas que quería, terminaban sufriendo porque no valoraron sus sentimientos. Pero ¿eso era culpa del amor? No, de ninguna manera, cuando llegas a sentir algo tan fuerte y sincero no quieres dañarlo; lastima que yo no me di cuenta a tiempo y no vencí mis miedos para luchar por lo que sentía y no perderlo.

De todos modos, aprendí una gran lección: Vale la pena jugárselas todas por lo verdadero. Y eso es a lo que estoy dispuesta ahora.  Ya me cansé de compartir tiempos que me sobran, decir frases programadas, dar besos y caricias que ya tocan. No quiero dar ni esperar sentimientos a medias, controlarme por no tomar a alguien de la mano, cambiar el tema cuando solo deseo decir: “te quiero”, hacerme ilusiones de lo que no será. Me gustaría decir apelativos cariñosos a alguien más que mis amigos, preparar sorpresas que a mi misma me sorprendan, compartir fechas especiales, saber que estoy por y  para alguien no por un momento, sentir legítimo interés por las cosas que, aunque no comparta, al otro le interesa, preocuparme para siempre por alguien; como una vez pensé, soñar a lado de alguien aunque no tengamos los mismos sueños. Simplemente quiero darme cuenta de que puedo sentir algo puro y verdadero y tomarlo en serio, pero ahora no hay quien quiera lo mismo que yo.